
Contrapunto Primero) Autoengaño.
Contrapunto Segundo) Irresistibles e indisolubles ganas de querer pedir más. Contrapunto Primero. Gajes del oficio, botón en guerra y abandono de la lucha armada. Vienen el rey y la reina con lluvia. La bandera blanca está empapada, no ondea y recorre el cuerpo entero buscando un vendaval. Pasear sereno, damos una vuelta al rodeo, y tanteamos el terreno. Jugar con el ombligo, caminar hacia la luz. Aparecen las señales. Prohibido, dispar obligatoriedad de dirigir la marcha abajo. Velocidad máxima: 50. “Aparque aquí”, suena “Tunnel of Love”.
Contrapunto Tercero) Entonces sube, entonces baja, entonces no para, se desliza y entonces marcha a no poder dejar de gritar, de subir, de bajar. Oler, morder, mosaico del querer y sí dice que “sí”. Vuelve a repetir: Sí, mejor decir “sí”. Id contra Superego. Aquí nada está mal, es nadar por el mar y andar por la sal, sudar. Y entonces sube, y entonces baja, y entonces no descansa y suenan las rodillas. La luz se hace rayo rallado, y el artista, su verdugo. Fricción, emoción, realidad y ficción. Cosas de locos. Velocidad mínima: 180. Se pega, grita, araña y destroza la sábana. Y entonces… Y, y, y… Se escapa. “Sí…”
Fuga) Acorde roto entre humo. Ebriedad.