miércoles, 31 de marzo de 2010

"Camino de Madrid", de Pedro J. Hermosilla


Abrazas el aire que hace que se infle el alma, pero mi cuerpo es pequeño y no cabe tanta. Tu boca es una mentira que no miente nunca, es una mentira porque no hay una boca como la tuya.

La lágrima que te sale, la guardaría, para que no tuveiras penas y usaras siemrpe la misma. Te quiero abrazar de noche, por si de día, no puedes estar conmigo, y con tu olor me conformaría.

Me acuerdo de tí camino de Madrid, las cuatro gotas de un otoño, que recién llegado, sacó las ropas de sus maletas y se insataló. Llegaste tú y llenaste de luz las rejas viejas de la baranda de mi balcón que hacía tiempo que no iluminaban mi habitación.

La casa donde nací.
La casa donde nací.

Cada lágrima tuya, cada lágrima tuya... La casa donde nací.
Cada lágrima tuya, cada lágrima tuya... La casa donde nací.

Pocas poesías dicen tanto en tan poco. Pocos otoños se acomodan tan dentro y pocas de sus hojas sobreviven a palabras tan violentas. Hagamos una guerra, y que nuestros cuerpos viciados choquen contra el reino que nos queda por descubrir. Que todo ello sea camino de Madrid. Que Madrid nos regale todo eso.

Porque Madrid, te quiero.
Por tus caminos, son manos hermanas.
Por lo manso del espíritu que habita tus medias.